Un amor invisible

Toni Benavente

Te he visto hacer el amor
sobre las sábanas de seda
que tanto nos agradaban,
con un amor invisible.

Aquel vestido que te regalé,
tirado en el suelo, olvidado
como la piel lívida y muerta
de una excitada serpiente.

He apreciado tu deleite
entre el calor de las llamas
por un fuego diferente
que no era mío ni de nadie.

Perdedor entre tus siervos,
afilo mis uñas con las piedras,
devorando el odio del infierno,
acaricio tus gemidos de perra.

Bendito sea el beso de pureza
con lágrimas grises en tus ojos
buscando el alba entre sollozos,
pues tu amor me desconcierta.