La pequeña Senshi

Toni Benavente

Tras conocer la enfermedad, el paciente entra en un proceso emocional en el que se suceden o alternan la incredulidad, el miedo, la tristeza, el enfado y la aceptación. El cáncer hoy sigue siendo como la tuberculosis o la peste en épocas anteriores, aunque la medicina haya avanzado enormemente y así lo demuestren los índices de supervivencia, el estigma social sigue siendo una realidad. Esta sociedad debería normalizar una enfermedad con la que cada día conviven más pacientes intentando llevar una vida normal.

No hace mucho asistí a una charla que daba la pequeña Senshi, una chica que nos explicaba como superó una maldita enfermedad denominada cáncer. La pequeña Senshi tuvo que pasar por amargos momentos durante la enfermedad, ya no solo por toda esa tortura que significa el largo proceso para aniquilar a esa bestia que nos invade por dentro, sino también por el rechazo que provoca en las personas que la padecen por parte de la sociedad, esa deshumanizada sociedad. Momentos duros en los que desaparecen amigos en tu vida, o los que eran presuntamente amigos. Pero la pequeña Senshi, se aferró a su vida como el niño que se aferra a su madre, luchando por su razón de vida, el deporte y la montaña, y cuando uno se aferra a lo que más quiere, la lucha sigue siendo muy dura, pero hayamos un sentido para luchar, apreciando mucho más lo que más queríamos.

El cáncer no es solo una realidad fisiológica, sino también una realidad social cuyo desarrollo depende de las estrategias colectivas e individuales que adoptemos. En nosotros está evitar alimentarla con mitos que la engorden hasta convertirla en un monstruo capaz de devorarnos a través del miedo.

La falta de una educación para la salud es la causa de que el estigma del cáncer perviva en una sociedad en la que cada vez hay más enfermos crónicos debido a tumores, ya que gracias a los avances de los tratamientos y a la prevención se aumenta la supervivencia.

Todavía queda un largo camino por recorrer en el objetivo de eliminar la relación entre cáncer y estigma, pero con la aparición pública de las personas que lo sufren y con el aumento de las que se curan, cada vez estamos más cerca.

¡Y lo conseguiremos!

La pequeña Senshi lo consiguió, y jamás dejará de escalar y caminar libre por las montañas.